Lección 12 | Miércoles 16 de septiembre
SUFRIENDO A CAUSA DEL
EVANGELIO
Después de exponer a los falsos maestros como agentes de
Satanás (2 Cor. 11: 1-15), Pablo utiliza el recurso de jactarse como
lo haría un necio (vers. 16-21) para que los corintios vieran cuán absurdo era
prestar atención a las palabras de los falsos maestros. Si los corintios los
tenían en alta estima, Pablo merecía una consideración aún mayor. Sus
sufrimientos por el evangelio demuestran que era un siervo fiel de Cristo
(vers. 22-23).
Lee 2 Corintios 11: 22 al 28. ¿Qué quiere decir
Pablo aquí?
2Co 11:22 ¿Son hebreos? Yo también. ¿Son israelitas? Yo
también. ¿Son descendientes de Abraham? También yo.
2Co 11:23 ¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera
loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en
cárceles(C) más; en peligros de muerte muchas veces.
2Co 11:24 De los judíos cinco veces he recibido
cuarenta azotes menos uno.(D)
2Co 11:25 Tres veces he sido azotado con varas;(E) una
vez apedreado;(F) tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he
estado como náufrago en alta mar;
2Co 11:26 en caminos muchas veces; en peligros de ríos,
peligros de ladrones, peligros de los de mi nación,(G) peligros de los
gentiles,(H) peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el
mar, peligros entre falsos hermanos;
2Co 11:27 en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en
hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez;
2Co 11:28 y además de otras cosas, lo que sobre mí se
agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias.
Aunque las credenciales judías de Pablo son idénticas a las
de los falsos maestros (2 Cor. 11: 22), su servicio a Cristo supera el de ellos
(vers. 23). «¿Son ministros de Cristo?», pregunta. La respuesta es: «Yo más».
Sus labores fueron más abundantes; sus encarcelamientos, más frecuentes; los
maltratos que sufrió, más severos. Pero eso no es todo. Su lista de
sufrimientos también incluye cinco casos de azotamiento, apedreamientos,
naufragios y peligros de todo tipo y a manos de toda clase de gente (vers. 23-27).
Como si eso fuera poco, tenía además que lidiar con la angustia mental
resultante de su profunda preocupación por las iglesias (vers. 28).
Solo un verdadero siervo de Cristo estaría dispuesto a sufrir
así por el evangelio. Si Pablo realmente se hubiera jactado de sus
sufrimientos, habría tenido mucho que decir. Sin embargo, la siguiente sección
de la Carta muestra que el motivo de su jactancia no se basaba en lo que había
hecho por Cristo, sino en lo que Cristo había hecho por él. Pablo sabía que el
poder de Dios se manifiesta más claramente en la debilidad humana (2 Cor. 12:
9-10). Al darle una espina en la carne (2 Cor. 12: 7), Dios protegió al apóstol
de jactarse de sus logros. Esto lo mantuvo humilde, consciente de su debilidad,
dependiente del poder divino y en condiciones de recibir más gracia y
misericordia de Dios.
¿Has sufrido por causa del evangelio? ¿Qué has
aprendido de tu experiencia? ¿Cómo te ayuda la forma en que Pablo enfrentó sus
sufrimientos a afrontar los tuyos?

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