Lección 13 | Jueves 24 de septiembre
NUESTRO DIOS TRINO
Al leer 2 Corintios 13: 13, alguien podría pensar que Cristo
es la única fuente de gracia, que Dios es la única fuente de amor y que el
Espíritu Santo es la única fuente de comunión, pero nada podría estar más lejos
de la verdad.
Lee 1 Corintios 1: 3-4, 9; 10: 16; 2 Corintios 1:
2, 12; Romanos 8: 35; 15: 30; Gálatas 2: 20; Efesios 3: 19. ¿Qué dicen estos
pasajes acerca de la gracia, el amor y la comunión en relación con los miembros
de la Trinidad?
1Co 1:3 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro
Padre y del Señor Jesucristo.
1Co 1:4 Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros,
por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús;
1Co 1:9 Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a
la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.
1Co 10:16 La copa de bendición que bendecimos, ¿no es
la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del
cuerpo de Cristo?
2Co 1:2 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro
Padre y del Señor Jesucristo.
2Co 1:12 Porque nuestra gloria es esta: el testimonio
de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría
humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho
más con vosotros.
Rom 8:35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo?
¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o
espada?
Rom 15:30 Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor
Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios,
Gál 2:20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya
no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en
la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
Efe 3:19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a
todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.
El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo trabajan juntos para
nuestra salvación. La gracia, el amor y la comunión no provienen solo de uno de
ellos, sino de los tres. Sin embargo, cada uno tiene funciones específicas en
la historia de la salvación. Pablo es consciente de ello y enfatiza esta
enseñanza en sus Cartas. Por ejemplo, el plan de salvación es presentado con
una asombrosa economía de palabras en Gálatas 4: 4-6 y con la participación de
los tres miembros de la Trinidad. Dios Padre envió a Jesús, lo que sugiere que
el Padre es la fuente de ese plan (Gál. 4: 4). El Hijo nació de una mujer (Gál.
4: 4), lo que es una referencia a la encarnación y señala el cumplimiento de
una antigua promesa (Gén. 3: 15). El Hijo nos redimió y restauró nuestra
relación correcta con el Padre, quien había sido difamado por Satanás (Gén. 3:
5). Por su parte, el Espíritu Santo legitima nuestra identidad como hijos de
Dios (Gál. 4: 6).
Existen otras referencias a la Trinidad en las cartas
paulinas. Sus integrantes actúan juntos, capacitando a la iglesia para la
misión (1 Cor. 12: 4-6), nos fortalecen espiritualmente (Efe. 3: 14-19) y
promueven una profunda unidad entre los miembros de la iglesia, una unidad que
refleja la unidad que caracteriza la relación existente entre los miembros de
la Trinidad (Efe. 4: 4-6). Según Pablo, no solo Dios es trino, sino que las
tres Personas de la Trinidad obran juntas para nuestra salvación (Efe. 1: 3, 13-14).
En Efesios, Pablo llega incluso a mencionar que debemos ser llenos de la
plenitud del Padre (Efe. 3: 19), del Hijo (Efe. 4: 13) y del Espíritu Santo
(Efe. 5: 18).
Al concluir la correspondencia con los corintios (2 Cor. 13:
13), Pablo no pudo terminar con un final mejor: la promesa de que las tres
Dignidades del universo, el Trío celestial, estarían con nosotros ahora y en la
era venidera.
¿Cómo debería reflejar la comunión entre los
miembros de la iglesia la hermosa relación existente entre los integrantes de
la Trinidad?

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