Lección 2 | Miércoles 7 de octubre
DANIEL, EL PROFETA FIEL
La mayoría de los cristianos conoce la historia registrada en
Daniel 1 acerca de la lealtad del profeta a los principios de salud que había
aprendido en su niñez. Daniel fue un modelo de fidelidad (Dan. 1:8). Cuando se
le presentaron manjares propios de la realeza, insistió en seguir una dieta
basada en vegetales y en beber solo agua, en lugar de participar de la comida
del rey (Dan. 1:12-16).
Esa fue una prueba pequeña en comparación con lo que vendría
después, como en Daniel 6, cuando su fidelidad pudo haberle costado la vida.
Lee Daniel 2:46-48; 4:18; 5:13-14; 6:25-27. ¿Qué
nos dicen estos versículos acerca del tipo de testimonio que Daniel daba a los
paganos de su entorno?
Dan 2:46 Entonces el rey Nabucodonosor se postró sobre
su rostro y se humilló ante Daniel, y mandó que le ofreciesen presentes e
incienso.
Dan 2:47 El rey habló a Daniel, y dijo: Ciertamente el
Dios vuestro es Dios de dioses, y Señor de los reyes, y el que revela los
misterios, pues pudiste revelar este misterio.
Dan 2:48 Entonces el rey engrandeció a Daniel, y le
dio muchos honores y grandes dones, y le hizo gobernador de toda la provincia
de Babilonia, y jefe supremo de todos los sabios de Babilonia.
Dan 4:18 Yo el rey Nabucodonosor he visto este sueño.
Tú, pues, Beltsasar, dirás la interpretación de él, porque todos los sabios de
mi reino no han podido mostrarme su interpretación; mas tú puedes, porque mora
en ti el espíritu de los dioses santos.
Dan 5:13 Entonces Daniel fue traído delante del rey. Y
dijo el rey a Daniel: ¿Eres tú aquel Daniel de los hijos de la cautividad de
Judá, que mi padre trajo de Judea?
Dan 5:14 Yo he oído de ti que el espíritu de los
dioses santos está en ti, y que en ti se halló luz, entendimiento y mayor
sabiduría.
Dan 6:25 Entonces el rey Darío escribió a todos los
pueblos, naciones y lenguas que habitan en toda la tierra: Paz os sea
multiplicada.
Dan 6:26 De parte mía es puesta esta ordenanza: Que en
todo el dominio de mi reino todos teman y tiemblen ante la presencia del Dios
de Daniel; porque él es el Dios viviente y permanece por todos los siglos, y su
reino no será jamás destruido, y su dominio perdurará hasta el fin.
Dan 6:27 El salva y libra, y hace señales y maravillas
en el cielo y en la tierra; él ha librado a Daniel del poder de los leones.
Nota el testimonio de estos paganos acerca del poder del Dios
de Daniel. Por muy singulares que sean estas historias, todas revelan un
principio crucial: mediante nuestras vidas, nuestra fidelidad y el poder de
Dios que obra en nosotros y por nuestro intermedio, los demás pueden y deben
aprender acerca del Dios del cielo, y que él es «Dios de dioses y Señor de los
reyes».
Las profecías de Daniel sirven como recordatorio e incentivo
para permanecer siempre vigilantes y guardar los mandamientos de Dios, incluso
en las «pequeñas» cosas de la vida.
Además, el profeta Daniel predijo el auge y la caída de las
naciones y las consecuencias de su desobediencia a Dios. A través de sus
visiones proféticas, Daniel reveló el plan divino y la victoria final del reino
de Dios (Dan. 7:13-14).
Pensemos, por ejemplo, en Daniel 2, escrito medio milenio
antes de Cristo. Daniel describió con precisión el auge y la caída de cuatro
grandes imperios mundiales, llegando incluso hasta nuestros días (los de los
pies y los dedos de la estatua, claramente referidos a las naciones de la
Europa moderna que, como enseña tan claramente la profecía, «se mezclarán por
medio de casamientos pero no se unirán el uno con el otro, así como el hierro
no se mezcla con la arcilla» (Dan. 2:43). ¡Cuán asombrosa predicción acerca de
Europa, incluso hasta hoy, cuando, a pesar de los matrimonios mixtos y todos
los intentos de unidad, el continente es un conjunto de naciones separadas, con
leyes, costumbres y tradiciones diferentes! Incluso pocos años antes de la
caída de la Unión Soviética, ninguna agencia de inteligencia previó el colapso
de ese poder. En vista de ello, el cumplimiento de la predicción de Daniel nos
da razones poderosas para confiar en los profetas de Dios.
Todos los reinos de Daniel 2 surgieron y cayeron
tal y como se predijo. ¿Qué nos dice esto acerca de la confianza que merece esa
misma profecía cuando se refiere a la llegada del reino eterno de Dios (Dan.
2:44)?

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