Lección 2: Para el 10 de octubre de 2026
EL LLAMADO DE UN PROFETA
Sábado 3 de octubre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Génesis 15:6; Gálatas 3:6-9; 1 Reyes 18:19-39; Isaías
53; Daniel 2:46-48; Marcos 1:2-5; Mateo 11:1-6.
PARA MEMORIZAR: «Después oí la voz del Señor, que dijo: “¿A quién
enviaré? ¿Quién irá de nuestra parte?”. Entonces respondí: “Aquí estoy, envíame
a mí”» (Isa. 6:8).
Los profetas solían desempeñar un papel esencial en la
historia del pueblo de Dios, y en ocasiones asumían posiciones relevantes o
incluso cruciales en la vida de la comunidad. Sin embargo, la vida de los
profetas no era fácil y a menudo no aceptaban fácilmente el llamado divino a
desempeñarse como profetas. Y no es de extrañar. Muchos profetas enfrentaban
una fuerte oposición de quienes deberían haber recibido con agrado sus
mensajes. Eran ignorados, ridiculizados, golpeados, encarcelados o perseguidos
como animales salvajes. Varios fueron incluso asesinados.
Actualmente, en una generación inundada de violencia,
codicia, inmoralidad, explotación y todo tipo de influencias satánicas, la voz
profética suele ser rechazada o simplemente ignorada. Estamos llamados a
escuchar esa voz y a ser mensajeros de la esperanza que nos ha sido transmitida
a través de ellos.
La semana pasada vimos cómo Dios se esforzó por restablecer
la comunicación con la humanidad tras la caída en el Edén. Esta semana
examinaremos algunos momentos trascendentales de la historia en los que Dios
llamó a profetas para encaminar a su pueblo mediante sus mensajes en favor de
un mundo caído.

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