Jueves 8 de octubre | Lección 2
JUAN EL BAUTISTA Y LA
PREPARACIÓN DE UN PUEBLO
Lee Marcos 1:2-5. ¿Cuál era el propósito del
ministerio de Juan el Bautista?
Mar 1:2 Como está escrito en Isaías el profeta:
He aquí yo envío mi mensajero delante de tu
faz,
El cual preparará tu camino delante de ti.
Mar 1:3 Voz del que clama en el desierto:
Preparad el camino del Señor;
Enderezad sus sendas.
Mar 1:4 Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el
bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados.
Mar 1:5 Y salían a él toda la provincia de Judea, y
todos los de Jerusalén; y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando
sus pecados.
La llegada de Juan el Bautista fue el cumplimiento de la
profecía de Isaías 40:3. El desarrollo de Juan desde la infancia hasta su
adultez estuvo marcado por la fidelidad a Dios. Satanás temía perder su dominio
sobre la humanidad después de escuchar la voz de Juan en el desierto (ver Elena
de White, El Deseado de todas las gentes, pp. 195-196). La maldad de los
oyentes de Juan quedó al descubierto de una manera que hizo temblar a Satanás.
El dominio de este sobre Israel se veía amenazado. Intentó repetidamente
disuadir a Juan el Bautista de su estilo de vida fiel y su confianza en el
Mesías, pero fracasó.
Lee Mateo 11:1-6. ¿Cómo reafirmó Jesús la fe de
Juan mientras este se encontraba en la prisión?
Mat 11:1 Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a
sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de
ellos.
Mat 11:2 Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de
Cristo, le envió dos de sus discípulos,
Mat 11:3 para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de
venir, o esperaremos a otro?
Mat 11:4 Respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced
saber a Juan las cosas que oís y veis.
Mat 11:5 Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos
son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es
anunciado el evangelio;
Mat 11:6 y bienaventurado es el que no halle tropiezo
en mí.
Satanás no pudo hacer pecar a Jesús, y el hecho de que este
lo derrotara en el desierto lo enfureció. Cambió entonces de táctica e hizo que
Juan, primo de Jesús, fuera encarcelado. El encarcelamiento de aquel
entristeció a Jesús, pero Satanás no consiguió que pecara. Así, intentó
quebrantar a Juan y agobió emocionalmente el corazón del Salvador. Pero Juan
recibió una palabra de aliento de Jesús y, a pesar de sus terribles condiciones
y sin entender por qué permanecía en prisión cuando Jesús era tan poderoso, se
mantuvo fiel hasta la muerte.
Al igual que los profetas de antaño, estamos llamados a
proclamar un mensaje de arrepentimiento y fe, y la perfección de la justicia de
Cristo (Apoc. 14:6‑12). Al igual que con Juan el Bautista, Satanás puede
utilizar la incertidumbre para hacernos dudar de la misión que Dios tiene para
nosotros. No seremos víctimas del desánimo si recordamos la conducción de Dios
en nuestras vidas, especialmente en circunstancias adversas como las que vivió
Juan. Sea lo que fuere que los seres humanos hagan para perjudicarnos, podemos
acudir a Dios con fe y él nos responderá. Él nos ha prometido el poder para
hacer su voluntad (Hech. 1:8). Es imperativo que seamos testigos fieles de
Cristo en el mundo poscristiano y no cristiano en que vivimos, cualesquiera que
sean nuestras circunstancias.

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