Lección 4: Para el 24 de octubre de 2026
PROFETAS DEL NUEVO
TESTAMENTO
Sábado 17 de octubre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 16:13-16; Efesios 2:20;
Apocalipsis 22:6; Lucas 2:36-38; Hechos 21:9; Efesios 6:10-18.
PARA MEMORIZAR: «Ahora bien, hay diversos dones, pero
el Espíritu es el mismo. Hay diversos ministerios, pero el Señor es el mismo; y
hay diversas actividades, pero Dios, que efectúa todas las cosas en todos, es
el mismo» (1 Cor. 12:4-6).
En cierta ocasión, un padre y su hijo viajaban en automóvil
de regreso a su hogar. Para pasar el tiempo, el niño observaba los automóviles
que pasaban. Entonces, el hombre señaló un vehículo y exclamó: «¡Ese es igual
al primer automóvil que tuve!». Cuando llegaron a casa, el padre mostró a su
hijo el manual de su primer automóvil y el del actual, señalando las
características de cada vehículo y destacando las que eran similares y las que
habían cambiado. Sin embargo, cuando el padre comparó los dos motores, se dio
cuenta de que eran idénticos. Muchas cosas habían cambiado, pero no el motor.
Dios habló a través de los profetas en el Antiguo y en el
Nuevo Testamento. La continuidad y la armonía entre ambos se deben a que el
Espíritu Santo, la fuente o «motor» de la inspiración divina, ha permanecido
invariable. El Espíritu Santo siempre capacita a los verdaderos profetas
mediante el don profético. También coloca a Cristo en el centro de los mensajes
de los profetas (Heb. 1:1-3).
Esta semana examinaremos el don profético en el Nuevo
Testamento. También veremos quiénes ministraban como profetas, en qué se
diferenciaban de los apóstoles y el peligro de los falsos profetas.

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