Lunes 26 de octubre | Lección 5
EL PROCESO DE LA
INSPIRACIÓN
Son muchos los libros que han llegado hasta nosotros a través
de los siglos además de la Biblia. Sin embargo, consideramos que esta es la
Palabra de Dios. ¿Qué la diferencia de otros escritos?
Lee 2 Timoteo 3:15-17 y Santiago 1:17. ¿Qué mensaje
importante debemos extraer de estos versículos?
2Ti 3:15 y que desde la niñez has sabido las Sagradas
Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es
en Cristo Jesús.
2Ti 3:16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil
para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,
2Ti 3:17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto,
enteramente preparado para toda buena obra.
Stg 1:17 Toda buena dádiva y todo don perfecto
desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni
sombra de variación.
Existe cierto debate acerca de cuál es la mejor traducción de
2 Timoteo 3:16, pero la mayoría de las versiones de la Biblia vierten este
pasaje de manera similar, enfatizando que toda la Biblia es de origen divino (2
Ped. 1:20-21).
Un comentarista bíblico afirma que «parece más probable que
Pablo esté contemplando aquí las Escrituras en su conjunto, en el sentido de
que todas ellas son útiles “para enseñar, reprender, enmendar e instruir en
justicia”, en lugar de querer decir que cada pasaje bíblico es útil en esos
aspectos» (George W. Knight III, The Pastoral Epistles: A Commentary on the
Greek Text [Eerdmans, 1992], p. 445).
La inspiración profética que dio origen a la Biblia consistió
en la asistencia dada por el Espíritu Santo a los profetas genuinos para que
pudieran comunicar de manera fidedigna los mensajes divinos. Esa ayuda estuvo
presente no solo en el proceso de recepción de los mensajes, sino también en su
comunicación clara y fiel a sus destinatarios.
Los mensajes de Dios llegaron por medio de visiones y sueños
(Núm. 12:6; Isa. 6:1, 8). El Señor también utilizó testigos oculares (1 Juan
1:1-3), investigaciones históricas inspiradas por el Espíritu (Luc. 1:1-3) e
impresiones divinas en la mente (2 Ped. 1:21).
Independientemente de los medios utilizados por el Espíritu
Santo, los profetas y autores bíblicos recibieron mensajes veraces y objetivos,
no subjetivos, para los destinatarios. Esto significa que los mensajes de Dios
no debían ser alterados ni distorsionados de ninguna manera por sus mensajeros,
aunque usaran sus propias palabras para expresar esos mensajes.
La comunicación de los mensajes proféticos a las audiencias
originales podía ser oral (2 Ped. 1:19-21), escrita (Juan 20:30-31) o
representada (Eze. 4:1-8).
Aunque quedan muchas preguntas acerca de cómo fue
inspirada la Biblia o cómo funciona la inspiración en general, ¿por qué es tan
importante confiar en la Escritura como la Palabra inspirada de Dios?

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