Lección 5 | Martes 27 de octubre
MENSAJES ORALES
Lee 2 Pedro 1:18-21. ¿Qué garantía tenemos de que los
mensajes orales transmitidos por los profetas de Dios eran tan inspirados y
confiables como los escritos?
2Pe 1:18 Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo,
cuando estábamos con él en el monte santo.(A)
2Pe 1:19 Tenemos también la palabra profética más
segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra
en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en
vuestros corazones;
2Pe 1:20 entendiendo primero esto, que ninguna profecía
de la Escritura es de interpretación privada,
2Pe 1:21 porque nunca la profecía fue traída por
voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados
por el Espíritu Santo.
Dios habló con Adán y Eva antes y después de la caída (Gén.
2:16-17; 3:9-19). En ambos casos, ellos entendieron perfectamente sus palabras.
Su voz también se escuchó con claridad en el Sinaí (Éxo. 20:1-20), así como
durante el bautismo y la transfiguración de Jesús (Mat. 3:17; 17:5).
Podemos interpretar erróneamente lo que otras personas nos
dicen, pero no hay equívocos ni engaños cuando Dios habla a alguien.
La Biblia afirma que Dios dijo a Moisés: «Yo soy el Señor
(YHWH)» (Éxo. 6:2). Muchos escritores bíblicos reconocieron haber oído la voz
de Dios cuando les habló. Este fue el caso, por ejemplo, de Isaías (Isa. 8:1,
11), Jeremías (Jer. 1:4, 9, 11) y Ezequiel (Eze. 3:16; 6:1). Cualquier intento
de negar estas y otras afirmaciones similares significaría cuestionar la
honestidad de los profetas y la credibilidad de la propia Biblia.
Así como Dios habló a los profetas en un lenguaje humano
inteligible, también lo hicieron ellos a sus respectivas audiencias. Por
ejemplo, Noé fue un verdadero profeta de Dios y un fiel «pregonero de justicia»
(2 Ped. 2:5). Aunque no escribió ninguna parte de la Biblia, transmitió el
mensaje de Dios oralmente a sus contemporáneos, y ese mensaje no fue menos
inspirado que los escritos de los profetas canónicos.
Varios otros profetas, entre ellos Natán, Elías, Eliseo y
Juan el Bautista, no escribieron ninguna parte de la Biblia, sino que
transmitieron sus mensajes oralmente.
En cuanto a Jesús, el evangelio menciona solamente que
durante su ministerio terrenal «empezó a escribir en el suelo con su dedo»
(Juan 8:6). Eso es todo. No tenemos constancia de que haya escrito algo más.
Pero enseñó y predicó oralmente «con autoridad» (Mat. 7:29). Algunos de sus
oyentes incluso confesaron: «Jamás hombre alguno habló como este hombre» (Juan
7:40, 46). Jesús fue principalmente un comunicador oral de los mensajes de
Dios, pero estos no eran menos autoritativos o vinculantes por el hecho de que
él no escribiera ningún libro de la Biblia.
Es interesante que los escritos de algunos profetas
de Dios no hayan sido incluidos en la Biblia. ¿Por qué esos profetas no
canónicos tienen la misma autoridad que los canónicos?

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