Lección 5 | Domingo 25 de octubre
REVELACIÓN GENERAL Y
ESPECIAL
Lee Hebreos 1:1-2. ¿Por qué está Dios tan interesado en
comunicarse con nosotros? ¿Qué nos está diciendo por medio de Jesús y de los
profetas?
Heb 1:1 Dios, habiendo hablado muchas veces y de
muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,
Heb 1:2 en estos postreros días nos ha hablado por el
Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el
universo;
El Creador del cosmos se comunica con nosotros porque somos
seres humanos caídos en un mundo pecaminoso y nos enfrentamos a la muerte, el
sufrimiento y las pruebas. Por lo tanto, Dios desea que sepamos por qué estamos
aquí, por qué existe el mal y por qué podemos confiar en su amor a pesar de
todo.
La revelación general de Dios, tal como se aprecia en el
mundo natural, habla elocuentemente de su poder infinito y su amor benevolente.
El rey David exclamó: «Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento
anuncia la obra de sus manos» (Sal. 19:1). El apóstol Pablo añadió: «Los
atributos invisibles de Dios, su eterno poder y su divinidad se ven claramente
desde la creación del mundo, y se entienden por las cosas que han sido creadas;
de modo que no tienen excusa» (Rom. 1:20).
También resulta asombroso reflexionar acerca del poder
restaurador divino manifestado en los misteriosos procesos de nuestro mundo. De
hecho, «el poder sanador de Dios se hace sentir en toda la naturaleza. Si se
corta un árbol, si un ser humano se lastima o se rompe un hueso, la naturaleza
empieza inmediatamente a reparar el daño. Aun antes de que exista la necesidad,
están listos los elementos sanadores, y tan pronto como se lastima una parte,
todas las energías se dedican a la obra de restauración» (Elena de White, La
educación, p. 113).
Por muy hermoso e instructivo que pueda ser el mundo natural,
no solo revela el poder y el amor de Dios, sino también la presencia del mal
(ver Gén. 3:14-19; Mat. 13:24-30). Este mensaje ambiguo solo puede ser
comprendido adecuadamente a la luz de la revelación especial de Dios, tanto en
la persona de Jesucristo, el Verbo encarnado de Dios, como en la Biblia, la
Palabra escrita de Dios que da testimonio de él (Juan 5:39).
Las Escrituras son el registro inspirado de los mensajes de
Dios a todos los seres humanos a lo largo de los siglos. Ellas nos hablan de la
creación del mundo, de la trágica caída, del asombroso plan divino de redención
y de la restauración final del planeta Tierra. Por breves y selectivas que
puedan ser algunas narraciones bíblicas, siempre son dignas de confianza, pues
Dios es quien nos habla en ellas (ver 2 Tim. 3:16; 2 Ped. 1:19-21).
Aunque la naturaleza señala sin duda a la realidad
del poder y el amor del Creador, ¿por qué necesitamos tan desesperadamente la
Palabra escrita? ¿Qué nos dice esta que la naturaleza no puede comunicarnos?

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