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Lección 7 | HIPOCRESÍA | Miércoles 11 de noviembre

Miércoles 11 de noviembre | Lección 7

HIPOCRESÍA

¿Alguna vez pensaste, acerca de lo que otros hicieron: «Yo nunca habría hecho eso»? Sin embargo, si somos sinceros, puede que no hagamos exactamente lo mismo que los demás, pero a menudo nos comportamos de manera similar, repitiendo los mismos errores y, tal vez, cegándonos deliberadamente ante lo que realmente estamos haciendo.

A eso se refirió precisamente Jesús cuando dijo: «¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, entonces podrás ver para sacar la paja del ojo de tu hermano» (Mat. 7:5).

Lee Mateo 23:30-35. ¿Qué punto importante pero doloroso está señalando Jesús aquí? ¿Qué advertencia debemos extraer de sus palabras?

Mat 23:30  y decís: Si hubiésemos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la sangre de los profetas.

Mat 23:31  Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas.

Mat 23:32  ¡Vosotros también llenad la medida de vuestros padres!

Mat 23:33  ¡Serpientes, generación de víboras!(I) ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?

Mat 23:34  Por tanto, he aquí yo os envío profetas y sabios y escribas; y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad;

Mat 23:35  para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel(J) el justo hasta la sangre de Zacarías(K) hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar.

Jesús odiaba el comportamiento de los fariseos por la hipocresía de ellos y por su renuencia a cambiar. Jesús estaba harto de esa religión de las élites espirituales que vestían largas túnicas, pero no eran más que sepulcros blanqueados llenos de huesos de muertos (Mat. 23:27-28).

No confesaban ni abandonaban sus pecados, ni siquiera cuando Jesús se los señalaba y les daba una y otra vez la oportunidad de arrepentirse y ser salvos.

¡No es de extrañar que Jesús los llamara «hipócritas»!: «¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas!» (ver Mat. 23:14-15, 23, 25, 27).

Sus vidas se caracterizaban, en efecto, por decir una cosa y hacer otra. Por ejemplo, embellecían las tumbas de los profetas pensando que de esa manera honraban la fe, pero no se arrepentían en respuesta a los mensajes de ellos.

Querían que se los asociara con la autoridad y la solemnidad de los profetas, pero no con el contenido de sus mensajes. Al embellecer los sepulcros de los siervos de Dios, se convencían a sí mismos de que nunca habrían derramado la sangre de esos mensajeros. Sin embargo, planeaban en ese mismo momento el asesinato de alguien que era mucho más que un profeta: el Mesías mismo.

¿Cómo podemos evitar la hipocresía de parecer religiosos, pero estar llenos de rebelión, codicia y odio?




 

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